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miércoles, 12 de junio de 2013

Historia Aviones de Papel

DATOS


Título: Aviones de Papel (Abril 2013)
Autor: Iago Prado Martínez.
Género: Cuento.
Núm. Páginas: 5.
Tipo: Relato único.
Descarga: Aquí.
Web Autor: La Repisa de Iago.






HISTORIA
Aburrido, muy aburrido, así fue como se sintió el pequeño Damián en esa tarde de domingo tan tranquila y monótona, demasiado tranquila y monótona en ese pueblecito que le vio nacer, demasiado tranquila y monótona para un niño de su edad.

Ya hacía un rato bien largo que terminaron de comer. Su padre estaba sentado en su sillón, viendo en la televisión “uno de esos programas para mayores que no entendía ni le interesaban”, como diría Damián. El pequeño de la casa se quedó en la mesa después de que los tres la despejasen de platos, cubiertos y mantel; estaba sentado en su silla, balanceando sus pies que aún no tocaban el suelo, y empezó a garabatear con sus ceras de colores en uno de los folios que le había dado su padre. Desde la cocina a su espalda venía el sonido del agua saliendo del grifo y el frotar del estropajo jabonoso, junto al canturreo ameno de su madre.
Empezó a dar formas distintas con diferentes colores, pero eso no le parecía para nada divertido esa tarde. Todavía aburrido y además un poco frustrado de que no le saliese un dibujo bonito, hizo ruidosamente una bola con el papel y la tiró al suelo sin contener un resoplido antes de quedarse en silencio, con los pies ahora quietos, los codos hincados sobre la mesa y las manos en sus mejillas, con los ojos fijos en los folios y los colores, pero ya había perdido todo ánimo de seguir jugando con ellos.

Su padre desvió la vista hacia su niño, comprobando con claridad su ánimo. Con calma apagó la televisión y se levantó, encaminándose hacia la mesa para ocupar una silla, para finalmente sentarse a su lado.

-¿Qué te pasa, Damián?
-Me aburro, papá -contestó con voz pesarosa, sus carrillos aún estaban apoyados en las palmas de sus manos-. Y no me sale ningún dibujo.
-Pero no está bien que tires las cosas al suelo sólo por eso.

El padre de Damián se agachó sin levantarse de la silla tras ese tajante pero amable sermón lleno de cariño hacia él, recogiendo del suelo la bola de papel. A continuación, mientras el pequeño lo miraba con curioso interés, lo deslió y como mejor pudo lo alisó para que estuviese más o menos como antes de fuese arrugado. Entonces, con tranquilidad, hizo una doblez aquí y allá, luego así y asá, mientras su esposa terminaba de secar los cacharros y los guardaba en la alacena, a su vez que el niño no perdía el menor detalle de la precisión con la que trabajaban los dedos de su padre a la hora de manipular el papel.

Al poco rato, Damián se quedó con la boca abierta cuando aquel folio ajado se había convertido en un sencillo pero laborioso avión. A pesar de estar un tanto arrugado por más que las fuertes y firmes manos de su padre lo alisasen, a pesar de los garabatos sobre su blancura original, la forma que le había dado era razón de deleite y asombro para el chiquillo.

-¡Qué chuli, papá!
-¿Te gusta? Pues aún hay que darle los toques finales. Venga, cojamos tus ceras y empecemos a colorearlo.
Damián asintió con un enérgico movimiento de cabeza y puso su estuche de colores entre ambos. Uno cogió la azul celeste para usarla sobre la parte de arriba de una de las alas, el otro una de vivo tono amarillo chillón para hacer lo mismo con la del lado opuesto. Un costado del cuerpo del avión fue pintado por el padre con un color idéntico al de la berenjena, mientras que el hijo eligió un verde hierba para el otro. Se esmeraron en no dejar ni un solo color marginado a la hora de aportar sus huellas sobre aquel objeto de papel.

Si cuando se le dio forma le resultó bonito, tras colorearlo sin dejar el menos recoveco en el que utilizar las ceras, resultó fantástico para el pequeño Damián; incluso a pesar de que aún se apreciaban trazos del frustrado dibujo. No quedó la menor pizca de ese aburrimiento de antes en sus ojos, y estuvo tan absorto en el avión de papel que no se enteró que su madre había terminado lo que estuvo haciendo y que en ese momento se encontraba leyendo una novela en ese rinconcito en el que le gustaba perderse entre páginas en los ratitos que le era posible. Tan atento estaba Damián de aquel papel transformado con técnicas de origami, que no se percató lo más mínimo de las sonrisas y las miradas idénticas llenas de ternura en esas dos personas más importantes en su tierna e inocente edad.

-¡Ahora sí que está chuli, chuli, chuli, papá!
-Pero aún no hemos terminado, Damián: ¡Vamos a hacerlo volar tú y yo juntos!

De la mano de su padre, con la sensación de protección, guía y cariño que siempre sentía cuando se perdía en ella la suya tan pequeña en comparación, salieron al patio de su casa, llevando el pintoresco avión en la otra con precaución y fervor infantiles. La emoción que rezumada el hijo por todos los poros de su piel parecía posible de pillar con las yemas de los dedos. Su sonrisa de dientes de leche, entre los cuales había un pequeño hueco donde antes había uno que se le había caído y que empezaba a crecerle uno verdadero, fue toda una evidencia de inocencia e ilusión que contagió a su padre, quien sintió como salía a flote desde lo más hondo de su pecho ese niño ya casi olvidado y perdido que fuese en el pasado.

Damián no apartó su vista de él, sin pestañear a penas, viéndole como se remangaba la camisa, sintiendo como crecían sus ganas de que le enseñase como volar aquel avioncito.

-Bueno, allá vamos. ¿Me lo pasas un momento? -pidió el adulto mientras se agachaba para estar a una altura aproximada a la de su hijo, depositando éste el objeto requerido en la palma de su mano-. Si lo lanzas demasiado despacio no cogerá impulso, pero tampoco es bueno si pones fuerza de más. Calcula bien cuándo soltarlo, y siempre con determinación.
El niño asentía con cada explicación entendida, sin perder detalle de los movimientos de la mano y la muñeca que sostenían el avión. Para sus ojos y desde su inocencia pueril, no había adulto con mayor sabiduría que su padre, siempre le ayudaba con las tareas del cole y sabía muchas cosas; y aunque la señorita Juana era una profesora muy buena enseñando y tan cariñosa con los niños, con él aprendía mejor por increíble que pudiese parecer.
-¿Entonces tengo que hacerlo así? -preguntó sosteniendo un avión imaginario, imitando lo más parecido posible los gestos que había visto-. ¿Lo estoy haciendo bien?
-Sí, lo estás haciendo muy bien. Pero si no te sale a la primera no te desanimes, que no es fácil hacerlo volar a la perfección sin cogerle antes algo de práctica, te lo digo yo.
-¿Tú, papá? -tal fue su sorpresa llena de incredulidad que no se percató de la sonrisa que había robado de los labios del adulto que estaba a su lado-. Pero si todo lo haces bien y eres mejor que cualquiera.
-Nadie nace sabiendo, hijo. Yo también fui un niño como tú y he tenido que aprender mucho, y si te lo propones llegarás a saber tanto o más que yo.
Ser más listo y hábil que su padre le parecía un imposible que a su vez le llenaba de orgullo, por eso Damián volcó más sus sentidos para aprender a volar el avión de papel.
-¡Ah, se me olvidaba! -saltó de pronto la voz de su padre, como si el chiquillo que fue muchos años atrás le regañase por obviar algo sumamente importante-. ¡Nunca nos debe faltar el toque mágico para que vuele mejor!
Su hijo se rió un poco al verle echar el aliento a la punta del morro del colorido y transformado folio, como cuando él mismo hacía a veces en invierno para empañar el cristal de la ventana para hacer un pequeño garabato o escribir su propio nombre antes de que se borrase el vaho. Sin embargo, le pareció un ritual ancestral, como si fuese tan importante como los preparativos que se hacían antes del despegue de uno de verdad; así que memorizó y tomo buena nota en su cabecita de ese toque mágico tan indispensable.
-Y una vez que estamos listos, se lanza sin miedo ni dudas. Fíjate bien, Damián.
Repitió los gestos de muñeca y el modo de dar el impulso justo necesario para que realizase un vuelo perfecto. Tras varios amagos de ensayo y cálculo, los dedos índice y pulgar que lo sostenían se afloraron para darle libertad, para dejarlo volar.

¡Y voló, vaya que si voló!
La letra “o” que formaron los labios de Damián fue perfecta y redonda, pero no tardó en transformarse en una sonrisa de oreja a oreja. Le pareció increíble y maravilloso.

Un pequeño arco iris aerodinámico que trazó una línea larga y bastante recta desde un extremo del patio al otro, antes de aterrizar con suave majestuosidad. El hijo no salía de su fascinación, mientras que el padre ocultaba en su mirada tanto el sentimiento de dicha por el deleite del pequeño como por la satisfacción personal de que aún recordase cómo volar un avión de papel después de una eternidad sin hacerlo.

Damián recorrió el patio a grandes zancadas, todo lo grandes que le permitieron sus pies pequeños, movido por la entusiasta presura de recogerlo, para después regresar al lado de su padre entre jadeos y una sonrisa perenne. Ahora le tocaba lanzarlo a él, sintiendo en su tripilla el retozar de los nervios y la emoción como dos cachorritos que juegan de manera cándida y obstinada. Primero unos pocos consejos que le recordó su padre junto a palabras alentadoras que le ayudaron a relajarse, y después la hora de la verdad. Respiró muy hondo antes de hacerlo para armarse de coraje.

Su primer intento no fue gran cosa, poco más de metro y medio en una trayectoria vacilante, pero no se desanimó lo más mínimo; su padre, que no tardó en felicitarle de corazón por ese intento bastante bueno para estar empezando, ya le había advertido que no siempre salía tan bien a la primera. Sin el menor desaliento en su pecho, recogió el avión de papel sin perder un solo segundo, dispuesto a seguir intentándolo hasta hacer un vuelo a la altura de aquel que había presenciado antes del suyo.
Probó una vez más, y después otra, y otra, y otra más, con cada una de ellas fue mejorando un poco y eso le animó a seguir haciéndolo sin perder tozudez ni voluntad. Damián volcaba todo lo mejor de sí mismo, recordando lo que le había enseñado su padre, el cual le dedicaba palabras llenas de aplomo mientras le recordaba cada uno de sus consejos, haciendo especial hincapié ese toque mágico. No daría su brazo a torcer, manteniendo toda la paciencia y la perseverancia que le era posible a un niño de su edad. “Lo voy a lograr”, se decía sin parar y con muchísima tozudez en su fuero interno.

Sin darse cuenta, el pequeño se estaba divirtiendo a raudales; a partir de ese reto que se había forjado, a raíz de ese folio transformado que poco tiempo antes arrugó con enojada saña. No parecía el mismo que tanto se aburría dentro de casa. Y tras incontables intentos...

-¡Mira, papá, ya lo hago volar casi tan bien como tú!
-¿Ves que todo es aprender y esforzarse? Ahora te enseñaré algunos truquitos.

Damián no dejaba de sonreír por su logro, cientos de caballos parecían galopar en tropel por como le martilleaba el corazón en su pecho. No fue consciente de cómo fue transcurriendo la tarde haciendo volar el avión de papel, aprendiendo a que virase un poco en pleno recorrido o que llegase a determinado punto sin quedarse ni corto ni largo en el aterrizaje. Lo mejor de todo fue que no se cansaba lo más mínimo de arrojarlo y recogerlo a cada instante, incluso se planteó enterrar lo de ser policía, profesión que se le antojó esa semana que quería ser de mayor, para cambiarla por la de piloto aéreo.

Cuando su madre apareció ante ellos con una bandeja donde traía su merienda, el pequeño de la casa no pudo creerse que hubiese estado casi toda la tarde jugando con lo que tenía en la mano. Damián dejó a un lado el objeto responsable de su entretenimiento, pero teniéndolo bien cerca y sin perderlo de vista mientras estaba sentado junto a la mesita que había en el patio, disfrutando del pequeño bocadillo que le ayudaría a recuperar un poco sus energías quemadas con tanta actividad física. Su padre se sentó a su lado, disfrutando de la alegría de ver a su hijo tan contento y animado.

-¿Has visto, Damián? -la pregunta del cabeza de familia, pronunciada con tranquilidad, atrajo la atención total del niño que zampaba a dos carrillos-. Donde veías aburrimiento, se escondía la diversión. Donde sólo veías un gurruño inservible, había un juguete que modelar. Todo está en echarle imaginación a las cosas y a la vida.
»Nunca lo olvides, Damián.


viernes, 25 de enero de 2013

Historia Despedidas

DATOS


Título: Despedidas (2007, 2012 revisión)
Autor: Iago Prado Martínez.
Género: Romántica/LGTB.
Núm. Páginas: 14.
Tipo: Relato único (dividido en 4 partes).
Descarga: Aquí.
Web Autor: La Repisa de Iago.






SINOPSIS
La vida no podría sonreírle más a Mateo a contadas horas de contraer nupcias con la mujer que considera la otra mitad que le complementa. Sin embargo, en su despedida de soltero la noche previa al enlace, una confesión de mano de Sebas, su mejor amigo de siempre, empezará a mellar su visión de su propio mundo.



HISTORIA
Mateo no evitó hacer balance cuando pasó por sus manos un álbum de fotos bastante nuevo, y al terminar de echar un vistazo en su interior, fotografía tras fotografía, hizo lo mismo con los demás que tenía guardados al fondo del armario de su viejo dormitorio; primero unos de varios años atrás, luego otros de su época más de la pubertad, y finalmente otros tan viejos como los retratos que bien había conservado toda su vida. No evitó pasar muy lentamente su mirada sobre cada rincón de ese cuarto en el que había tantísimo tiempo, casi toda su vida, desde su más tierna niñez, durmiendo, estudiando, leyendo libros, jugando a la consola, riendo con amigos, los muchos secretos y momentos íntimos que han tenido lugar allí y que tantos desconocían, los sueños e ilusiones que fraguó en su mente a lo largo de su vida... Le costaba creerse que en ese momento estuviese plagado de cajas que llenaba organizadamente, desnudando las paredes de todo lo que en ellas colgaba y destripando los muebles.

El corazón le latía alocado viendo las fotos más recientes, en su mayoría él junto a Marta, su novia... o mejor dicho su prometida, que pronto se convertiría en su esposa —hasta que la muerte los separe, como suele decirse en esa ancestral ceremonia—. Aunque tenía bastantes cosas donde vivía en la actualidad, siempre había dejado casi todo en la de sus padres; y ese era ya el momento inaplazable de desglosar qué llevarse a su casa, qué guardar en el trastero de la de sus padres, qué dar a quién le pudiese interesar y qué tirar a la basura y que no hizo antes por nostalgia o pereza.

El hecho de casarse no le desbordaba especialmente —aunque Marta aún se subía por las paredes de alegría—, pero tampoco le disgustaba. La decisión de hacer esa petición, que era predecible que sería contestada con un sí rotundo por la otra parte implicada, tuvo el beneplácito tanto de su mente y de su corazón. Aunque aún era joven, veinticinco tacos, llevaba saliendo con Marta desde el tercer año de carrera y conviviendo juntos con éxito cerca de dos años; estaba más que seguro de sus sentimientos y del futuro de su relación, amaba a su chica como nunca había amado a otra mujer, ambos tenían estabilidad económica, tenían la posibilidad de contraer nupcias con el viento a favor. ¿Por qué no iba a dar ese gran paso si todo pintaba tan bien, y así de paso darle la alegría del siglo a la mujer de su vida?

No podía negar que Marta estaba muy presente en su vida desde el último lustro, las fotos de ese periodo lo corroboraban. No refrenó Mateo una sonrisa mientras acariciaba las fotos de los dos juntos en cumpleaños, fiestas, viajes y otras más misceláneas que surgían espontáneas cuando echaban mano de una oportuna cámara. Pero con un cariño y sentimiento igual de fuerte rememoró recuerdos pasados en los álbumes en los que ni siquiera había conocido a su prometida, e incluso en los que aún tenía una edad cuyo mayor interés eran los juguetes y sentimientos más pueriles y menos complejos. Y en esos recuerdos tampoco había estado solo, prácticamente jamás.

No era capaz de concretar a ciencia cierta el punto de partida de su amistad con Sebas, seguramente debió ser antes de tener uso de razón. Toda su vida habían estado juntos, compartiendo escuela e incluso clase a veces durante su infancia; y aunque tomaron caminos cada vez más separados en los estudios, eso no debilitó lo más mínimo los lazos de amistad que los unían. Siempre cerca el uno del otro, tanto en los buenos como en los malos momentos; si uno tenía problemas, el otro lo dejaba todo para ayudarle; si uno reía, el otro también por la dicha del amigo; si uno sufría, el otro estaría a su lado hasta que se liberase de su pesar. Sin duda era difícil encontrar dos amigos tan sinceramente unidos, prácticamente como hermanos.

Nada parecía quebrar los pilares de tal bella amistad, Mateo siempre sacaba tiempo para estar con Sebas, y Sebas siempre tenía lista su disposición para Mateo; recíprocos confidentes, compañeros de armas en todos los asuntos de la vida, prácticamente siameses en todas las correrías y juergas en las que se han embarcado. Así habían sido siempre, desde la infancia hasta sus presentes convertidos en hombres jóvenes prometedores y ejemplares para la sociedad.

Quizás debía estar más agradecido con su amigo de lo que ya podía estarlo si cabía, al admitir que sin el apoyo de Sebas jamás hubiese llegado tan lejos con su prometida. Gracias a su amigo supo que Marta era la mujer de su vida casi desde el primer momento, siendo el responsable que ambos se volviesen a ver cita tras cita hasta formalizar su noviazgo. Si estaba a punto de sentar definitivamente la cabeza y subir a un altar, era sin duda gracias a Sebas.

La añoranza y los recuerdos le habían absortado tanto de la realidad que ésta le despertó de manera literal cuando su madre entró en el dormitorio, recordándole la hora que era. Casi se olvidaba del pequeño tinglado que le habían preparado.


jueves, 20 de diciembre de 2012

Historia Lágrimas de Escarcha

DATOS


Título: Lágrimas de Escarcha (2007, 2012 revisión)
Autor: Iago Prado Martínez.
Género: Fábula/Fantasía.
Núm. Páginas: 3.
Tipo: Relato único.
Descarga: Aquí.
Web Autor: La Repisa de Iago.






SINOPSIS
"¿Por qué nieva?" Eso le preguntó un niño a su abuela en su desvelo, y entonces es cuando le narra la fábula que su propia abuela le contó en su niñez.

Inspirada del propio autor en su momento, improvisando un cuento para dormir a un niño desvelado tiempo atrás y que decidió rescatarlo, plasmándolo y definirlo con palabras escritas.




HISTORIA
“¿Por qué nieva?” Eso fue lo que me preguntó una vez mi nieto, y así es como nació esta fábula...


Hace mucho tiempo, hubo un campesino que regresaba a su casa después de una dura jornada de trabajo labrando sus tierras, y fue entonces cuando la vio por primera vez. Una mujer hermosa, vestida con plata y seda, piel blanca como la leche y ojos del color del cielo de verano. Sus cabellos oscuros brillaban a la luz del sol y su cuerpo desprendía el elegante y suave aroma de un rosal. Esa joven no mayor de la veintena, más o menos de la misma edad que aquel que la encontró, se hallaba inconsciente y agonizante en el suelo, extenuada por una fuerte fatiga y algunas heridas, desfallecida por el hambre, además de atormentada por una naciente fiebre. El campesino no tardó en percatarse de que en uno de los tobillos de la joven había una mordedura de serpiente, así como que el veneno que le había inoculado con sus colmillos consumía su vida paulatinamente.

Sin dudarlo un segundo, extrajo el veneno del cuerpo de la joven, pero ella estaba tan débil que no recuperó el conocimiento... no al menos en ese lugar ni en esa situación. Por ese motivo él se la llevó a su humilde hogar, cuidándola y tratándolo con todos los medios y conocimientos que estaban a su alcanza, velándola día y noche, hasta el punto de desatender sus jornadas en el campo e incluso descuidando su propia salud.

Transcurrieron cuatro días y tres noches, en las que ella luchaba debatiéndose constantemente en un tira y afloja entre la vida y la muerte, pero su propio deseo de vivir y los precisos cuidados y atenciones del campesino hicieron que ella ganase la batalla para por fin despertar sana y salva, libre de todo peligro. El campesino se sintió entonces aliviado.

Entonces pasaron un par de meses desde la recuperación de la misteriosa mujer, pero aún seguía viviendo en casa del campesino, llevando una vida igual a la de éste, ayudándole en todo lo que podía; pero pocas lugareñas poseían tal belleza singular. Ambos eran felices y no tardó en nacer el amor entre ellos; ella era feliz en esa sencilla vida con ese hombre tan normal pero a su vez tan especial para sus claros ojos; él era igual de dichoso, a pesar de que ella se guardaba todo lo que tuviese relación con su misterioso pasado, pero no trató lo más mínimo de sonsacárselo, respetando su decisión, importándole únicamente el presente y el futuro que tenían por delante, mientras ella estuviese a su lado siempre. Se auguraba un final feliz para ellos... pero no fue así.


Una mañana en la que ambos iban al campo a trabajar, terminando de desayunar, irrumpió en su casa una decena de hombres fornidos, vestidos con armaduras plateadas y ropajes de un corte similar a los que lucía la joven aquella tarde de su primer encuentro. Los misteriosos allanadores a ese humilde hogar derribaron al pobre campesino, noqueándole hasta que éste acabo abatido en el suelo de rodillas y encorvado, llevándose sendas manos al vientre por el agudísimo dolor que soportaba por los repetidos golpes que le dedicaron sin el menor miramiento. La amada del campesino trató de socorrerlo, pero no tardó en ser llevada en contra de su voluntad; fue entonces cuando la verdad cayó por su propio peso, agudizando más el dolor que recomía las entrañas del campesino, quién por fin descubrió el velado y receloso secreto de aquella con la que decidió pasar el resto de su vida. Una forma poco agradable y propicia para desentrañar en ese misterioso pasado.

Su amada resultó ser la hija de un poderoso noble que moraba en la montaña más alta del mundo, donde las nubes eran lo más parecido al mar, y ella se fugó de su hogar insatisfecha de la vida de ese lugar, sin importar el complicado camino que tenía por delante, deseando conocer el mundo y buscar otras gentes, especialmente esa persona que jamás pudo encontrar en su tierra natal que hiciese palpitar con fuerza su corazón.

Ambos amantes no deseaban separarse, ella no quería volver con su familia y por ello se la llevaron por la fuerza, sin que nada ni nadie pudiese impedirlo. Pero el campesino no estaba dispuesto a perder lo que más le importaba de su vida, por lo tanto les siguió a paso demorado por las heridas recibidas. Pero llegar hasta su amada no le sería tan sencillo, pues quienes se la llevaron contaban con corceles y medios para largos viajes, él en cambio tuvo que ir a pie, sin tiempo de reposo alguno para recuperarse, viajando días y noches sin dormir, ni descansar, ni alimentarse.


Poco a poco sus cansados y doloridos pies se encauzaron hacia el norte, siguiendo el rastro que dejaban los soldados en su raudo caminar. Vientos muchos más fríos empezaron a soplar con poderío, calándose en sus huesos y en su alma. Las huellas de quienes se llevaron a su amada llegaron al pie de una montaña cuya cima era imposible de atisbar con la mirada, principalmente por las espesas nubes que perforaba ese gran coloso de piedra: esa era la tierra natal de su amor, no cabía duda.

Escaló con manos y pies desnudos. A cada metro que subía su cuerpo se arañaba con los filos de la pared rocosa que agravaban más sus aún no recuperadas heridas. En ocasiones no lograba agarrarse bien y caía sin remedio, pero logrando aferrarse de nuevo metros más abajo para no estrellarse contra el suelo, especialmente cuando ya estaba tan alto que le era imposible calcular los interminables metros que le distaba del pie de la montaña. Pasaron más días, no supo ya el pobre campesino cuanto había subido, ni cuantos días llevaba escalando, ni cuantas noches sin dormir se mantuvo en vela aferrado a la pared rocosa como si fuese una insistente lapa, sin importar lo que le estaba resintiéndole el hambre, la sed y el dolor. Seguía luchando por ella, por la mujer que amaba, porque lo único que tenía bien claro y seguro fue que no iba a volver sólo a casa, se juró y perjuró que estarían siempre juntos durante el resto de sus vidas, que se la llevaría consigo en su regreso.

Ya empezaba a faltarle el oxígeno por la altura cuando fue dejando atrás las nubes más altas. Su vista se nublaba, no tenía fuerzas, su espíritu era invencible pero su cuerpo, como el de cualquier persona, tenía sus límites y mucho tiempo atrás había sobrepasado la frontera de lo humana y mortalmente soportar. Llegar a la cumbre resultaba un auténtico milagro producto de su fe, perseverancia y devoción. Entonces, cuando todo parecía perdido, una leve esperanza brotó en su corazón cuando su mano tocó lo que debía ser la cima, sin más piedra en vertical que palpar, sino horizontal. Había llegado a su destino, subiendo con respiración difícil y sin fuerzas, desplomándose en la seguridad del borde del filo por el cual había escalado. Entonces acumuló el esfuerzo suficiente para otear el lugar al que acababa de llegar.

Le pareció ver un gran palacio, jardines… y lo más hermoso de la Tierra. Su amada estaba allí, corriendo en su búsqueda, con mirada triste, semblante más pálido aún que de costumbre y algo desnutrida, pues ella misma perdió el apetito y las ganas de vivir sin su amado a su vera. Los ojos color de cielo de la noble damisela, apagados por la tristeza, brillaron de felicidad y gratísima sorpresa al ver al campesino en el borde del barranco, y una vez al fin a su lado feliz, le besó y abrazó con todo el regocijo de su reavivado y desbocado corazón.

Pero esa felicidad se esfumó al ver como los ojos de su amado se cerraban, con un “te amo” susurrado saliendo de sus temblorosos labios. Aquel amable campesino murió, pero con dicha, porque había vuelto con ella, y el poder verla al menos una vez más y el hecho de dar su último suspiro entre sus brazos hicieron que fuese la más dulce de las muertes. La joven doncella del monte sintió entonces mucho frío revistiendo su cálido corazón ahora vacío de emociones externas; un corazón helado por fuera por haberse quedado sola, pero cálido por dentro por sus sentimientos por su campesino del alma, un calor que nunca moriría pues su amor era verdadero y grande.


Sin ganas de seguir viviendo, la joven empezó a llorar, y de lo congelado que tenía su corazón las lágrimas se enfriaron y se cuajaron, convirtiéndose en el primer copo de nieve. Y siguió llorando sin consuelo, nada ni nadie podía hacerlo cesar, y el viento esparcía por el mundo sus lágrimas congeladas.

Y así fue como nació la nieve. Dicen que aún esa doncella llora, abrazada el incorrupto cuerpo de su amado campesino, esparciendo sus lágrimas por el mundo, que no son más que el legado de su amor.


lunes, 17 de diciembre de 2012

Noticias

INFORMACIÓN

La primera noticia de hoy es que la novela de nuestro compañero bloguero Iago (La Repisa de Iago) ¡ya está disponible en formato ebook!

Más información AQUÍ.

También podéis echar un ojo a la portada. ¿Os gusta?



Sinopsis:
Oniris, la tierra de los sueños, se encuentra sumida en la oscuridad y las pesadillas sin fin desde que una bruja insurrecta le arrebató el trono a sus legítimos reyes.

El último rayo de esperanza llega a las puertas del maldecido reino de la mano de Jennifer, que junto a los nuevos amigos y aliados que la acompañarán deberá encontrar la verdadera fuerza que necesitará para vencer a la bruja... mientras se encuentra a sí misma en un periplo demasiado duro para una niña de once años.

Luz y sueños guiados por el amor... Oscuridad y pesadillas nacidas del odio...

¿Cuál prevalecerá...? ¿Cuál sucumbirá...?





INFORMACIÓN

La siguiente noticia es acercade una novela que os puede interesar. Se trata de un libro de romántica juvenil titulado Cuestión de Esperanza, de Yz Herrera. Publicado por Éride Ediciones.

Más información en:


Sinopsis:
Soraya Cortes, Sora, y Carlos Montes, Flint, son dos adolescentes de familias acomodadas, pero divididos por una rivalidad familiar. Sin embargo, el destino les tenía predestinado algo muy diferente del camino marcado por sus padres. Esto les compromete a llevar una emocionante aventura a diario, pues nadie puede saber la relación que existe entre ellos.








FUENTES

martes, 2 de octubre de 2012

Noticias

INFORMACIÓN

Este año Círculo de Lectores invita a todos los lectores a participar como jurado en su certamen literario. Fiel a su deseo de estar en contacto con los lectores, escuchar sus opiniones y editar los libros que les gustaría leer, el Premio Círculo de Lectores de Novela ha contado con un jurado popular, hasta ahora compuesto exclusivamente por los socios de Círculo.

En la edición de 2012, con motivo del 50 aniversario de Círculo de Lectores y con el fin de compartir el veredicto con el máximo número de lectores posible, han decidido ampliar su jurado. Por ello, invitan a todos quienes lo deseen a participar en él y votar por su novela favorita. ​​​​​

Un comité editorial formado por las autoras Carmen Posadas y Carla Montero, junto con Lydia Díaz, Directora Editorial de Círculo de Lectores, y David Trías, editor de Plaza & Janés, se ha encargado de seleccionar tres novelas entre los 420 manuscritos recibidos. 

¡Ahora ha llegado tu turno!  

Si te gusta leer, regístrate aquí, descárgate las tres novelas finalistas y vota tu preferida. Entre todos los jurados participantes sortearemos 5 iPads con una suscripción a Booquo para que disfrutes de la lectura durante todo un año.​​


MÁS INFORMACIÓN Y BASES DEL PREMIO EN:






INFORMACIÓN

También os traigo un adelanto de una novela que saldrá a la venta dentro de poco, se trata de Jennifer en la Tierra de Oniris, de Iago Prado Martínez. Tal vez algunos lo conozcáis por su blog La Repisa de Iago.
¡Desde aquí le deseo mucha suerte!

Podéis disfrutar del primer capítulo aquí:


También echar un ojo al book-trailer aquí:







INFORMACIÓN

La escritora Cristina Caviedes ha decido dar un paso más, y nos anuncia la creación de una nueva editorial. La Editorial Universo.

Click al logo para acceder a al página:

Os dejo con las palabras de su comunicado:


Todo mi equipo y yo estamos muy felices de poder anunciaros el nacimiento de la Editorial Universo.

Nace como respuesta a un sueño, a un vacío en el mundo editorial, a una necesidad de ver este complejo entramado de libros, autores, distribuidoras, lectores, etc., desde un punto de vista diferente y nuevo.

Creemos que hay una evolución y un cambio en el paradigma editorial al que es necesario adaptarse.

Partimos de estas premisas, como la base fundamental de nuestro trabajo:

El libro, desde nuestro punto de vista, no puede ser un artículo de lujo y por lo tanto debe tener precios asequibles pero sin renunciar a la calidad, siendo accesible y ofreciéndose en diferentes formatos, tal y como demanda el mercado actual.

El proceso de creación, debe ser realizado con mimo, trabajando al máximo en cada obra, como si fuese la única que tenemos entre manos, cuidando hasta el más mínimo detalle de la misma, tanto por respeto al autor (y su imagen) como al lector (que espera un producto satisfactorio).

El autor, publique por el medio que publique, bien sea financiándose él mismo los costes o bajo el amparo de nuestra editorial, no debe tener la sensación de sentirse solo o menospreciado por no ser aún lo suficientemente reconocido. Al contrario. Todos necesitamos un proceso de aprendizaje, todos tenemos una primera obra, todos tenemos un comienzo y precisamente al principio es cuando más apoyo necesitamos.

El lector cada vez es más participativo y demanda con más claridad lo que quiere y espera de un libro. Por lo tanto, debe ser escuchado.

Así ha nacido un nuevo concepto de editorial: Universo. Para nosotros, cada autor y cada lector, es importante y creemos que nuestra principal función es hacer de intermediarios entre ambos para que exista la más alta satisfacción en el intercambio que supone la lectura de un libro.

Nuestra principal tarjeta de presentación es que amamos lo que hacemos, que nos apasiona nuestro trabajo y que para nosotros es un continuo aprendizaje, en el cual, esperamos cada día hacerlo un poco mejor. Si tan sólo logramos ser hoy un poco mejores que ayer, estaremos satisfechos.

Creemos en la innovación; creemos en la comunicación directa y cercana, tanto con nuestros lectores como con nuestros autores; creemos en una cultura accesible para todos; creemos en grandes historias en las que, si trabajamos duro, se pueden convertir en algo maravilloso; creemos en un nuevo concepto de editorial, una editorial que escucha, que está abierta a propuestas y que cuida cuanto puede a sus dos pilares: el autor y el lector.

Y tenemos un fin último: entretener. Porque creemos que un libro es un medio cultural excelente para transmitir valores, conocimientos, sentimientos... pero también un arma poderosa para ilusionar, motivar, divertir, hacer reír, llorar, emocionar y lograr que el lector viva una increíble aventura cuando se sumerja en sus páginas.

Así pues, queda abierta la recepción de manuscritos, queremos escuchar vuestras propuestas, colaboraciones, ideas.

No publicaremos todo lo que nos llegue, a pesar de tener dos vertientes abiertas para los autores: la auto-financiación y la publicación convencional, en ambos casos seremos muy estrictos con lo que llegue a nuestras manos, haciendo siempre una valoración previa por diferentes miembros del equipo, pues pensamos que le hacemos un flaco favor al autor y a nuestra propia imagen si no lo hacemos así.
Os invitamos a que durante estas semanas de preparación no dejéis de escribirnos y comentarnos dudas, ideas, sugerencias, aportaciones que podríais hacer al proyecto, etc.

Nos encanta escucharos y sentimos que esa es la clave para avanzar con coherencia hacia un mejor planteamiento que el actual. Nuestro correo, oficialmente abierto desde hoy es:

universodelibros@gmail.com

Os saluda con afecto,
El equipo de la Editorial Universo





FUENTES